Para las personas adultas mayores, la proximidad no es solo una cuestión de comodidad: también contribuye a mantener la independencia, facilita la participación social y reduce las barreras de movilidad. ¿Qué necesitan las ciudades para mayores para favorecer su autonomía?
Por Guadalupe Camacho
El concepto de “barrio” está recuperando relevancia frente a ciudades extensas, traslados largos y servicios concentrados en determinadas zonas. “La llamada ciudad de los 15 minutos propone que las necesidades cotidianas —como comprar alimentos, acudir a una consulta, caminar en un parque o convivir con otras personas— puedan resolverse a una distancia razonable a pie, en bicicleta o mediante transporte accesible”, explica la arquitecta Sara Topelson, quien participó en la conversación rumbo al XII Foro Owens Corning.
Y es que los adultos mayores representan el 12.8% de la población nacional, de acuerdo con cifras difundidas por el INAPAM con base en estimaciones del Consejo Nacional de Población (CONAPO, 2025). La cifra dimensiona la necesidad de pensar los barrios para una población que envejece.
Así, para las personas adultas mayores, la proximidad no es solo una cuestión de comodidad: puede contribuir a mantener la independencia, facilitar la participación social y reducir barreras de movilidad. Al respecto, ONU-Hábitat incluye los enfoques de proximidad y ciudad de 15 minutos entre las estrategias para avanzar hacia una mayor inclusión urbana.
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¿Qué necesitan las ciudades para mayores para garantizar su autonomía?
Topelson también analizó la evolución de la mancha urbana de Ciudad de México durante los últimos 40 años y planteó una reflexión alrededor de una pregunta fundamental: ¿qué hace que una ciudad sea realmente una buena ciudad? La respuesta se describe como:
1. Banquetas continuas, amplias y sin obstáculos
Superficies parejas, rampas, cruces peatonales visibles y tiempos suficientes en los semáforos. Una banqueta dañada o bloqueada es un riesgo de caída.
2. Lugares para descansar durante el trayecto
Bancas con respaldo y apoyabrazos, sombra, iluminación y baños públicos accesibles. Poder detenerse y recuperar fuerzas permite recorrer mayores distancias con confianza.
3. Transporte público accesible y confiable
Autobuses de piso bajo, escalones reducidos, asientos prioritarios, información fácil de leer y paradas seguras. La accesibilidad también depende de que el servicio sea frecuente y llegue a donde las personas necesitan ir.
4. Un barrio donde lo cotidiano quede cerca
Tiendas, farmacias, centros de salud, parques y espacios comunitarios a una distancia a pie. Aquí encaja el modelo de la ciudad de los 15 minutos: acercar servicios esenciales a la vivienda.
5. Seguridad y vida comunitaria
Calles bien iluminadas, cruces seguros, actividad comercial y espacios públicos donde convivir. Una ciudad debe permitir que salgas sin miedo y mantengas tus relaciones sociales.

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